Arroz al Forn
El arroz al horno, conocido también como Arroz al Forn, es una de las joyas de la gastronomía valenciana. Nacido en las cocinas de la huerta y elaborado originalmente en hornos de leña, combina arroz, garbanzos, patatas y tomate en un guiso aromático realzado con azafrán y pimentón. Es un plato humilde y festivo a la vez, con texturas y colores que evocan tradición, fuego y tierra. Ideal para compartir en torno a la mesa, con el perfume de la cocina mediterránea más auténtica.
Ingredientes
- 350 g de arroz
- 150 g de garbanzos (remojados desde la víspera)
- 2 patatas medianas
- 3 tomates medianos
- 1 cabeza de ajo entera
- 1 cucharada de pimentón dulce
- Unas hebras de azafrán
- Sal al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
- Agua o caldo de cocción de los garbanzos (doble cantidad que de arroz)
Elaboración paso a paso
- La víspera, pon los garbanzos en remojo. Al día siguiente, cuécelos en abundante agua con sal hasta que estén tiernos. Añade el azafrán al final de la cocción y reserva tanto los garbanzos como el caldo.
- Pela las patatas y corta en rodajas de un centímetro de grosor. Prepara los tomates: uno trocéalo en dados grandes y los otros pícalos finamente.
- En una cazuela de barro o fuente apta para horno, calienta un buen chorro de aceite y añade la cabeza de ajos y los tomates picados. Sofríe lentamente hasta que tomen color y desprendan aroma. Incorpora las rodajas de patata y el pimentón, mezclando bien.
- Añade el arroz y remueve durante un minuto para que absorba los jugos del sofrito. Agrega los garbanzos cocidos y distribúyelos de forma uniforme por toda la cazuela.
- Vierte el caldo caliente (aproximadamente el doble del volumen de arroz) y ajusta de sal. Cocina a fuego medio 6-8 minutos sin remover, para que el arroz se asiente.
- Pasa la cazuela al horno precalentado a 200 °C y hornea 8-10 minutos, hasta que el arroz esté en su punto y se forme una ligera costra dorada.
- Saca del horno y sirve de inmediato en la misma cazuela. Disfrútalo recién hecho, mientras mantiene su aroma tostado y textura perfecta.
Consejo: el equilibrio entre el sofrito y la cantidad de caldo es clave. Si prefieres una superficie más crujiente, espolvorea un poco de pan rallado antes del horneado. Tradicionalmente se acompaña con una rodaja de limón o una simple ensalada de lechuga.