Caldereta de Langosta
Ingredientes (para 4 comensales)
- Langosta fresca, aproximadamente 450 gramos por persona
- 2 cebollas tiernas, cortadas en brunoise
- 1 pimiento verde, cortado en brunoise
- 1 pimiento rojo, cortado en brunoise
- 200 gramos de tomate, cortado en concassé
- 4 dientes de ajo, picados
- 1 pastilla de chocolate negro, rallada
- Caramelo líquido, al gusto
- 1 vasito de ginebra (preferiblemente Gin Xoriguer)
- Pan seco, cortado en rodajas finas
Ingredientes para la picada
- 1 diente de ajo
- 4 almendras crudas
- Sal y azafrán, al gusto
- Perejil fresco, moderadamente
- Zumo de un limón
- 2 yemas de huevo
- Partes blandas de las cabezas de langosta (sesos)
Elaboración
Preparación de la picada:
En un mortero limpio, triture el diente de ajo junto con las almendras, el perejil, la sal y el azafrán hasta conseguir una pasta fina y aromática. Añada el zumo de limón, las yemas de huevo y las partes blandas de las cabezas de langosta, mezclando con paciencia hasta obtener una crema homogénea. Reserve la picada para incorporarla al guiso más adelante.
Preparación de la caldereta:
Caliente una cazuela de barro a fuego lento con un chorrito de aceite de oliva. Saltee los lomos de langosta con su cáscara, únicamente hasta dorarlos ligeramente, y retire. En la misma cazuela, prepare un sofrito con las cebollas, los pimientos y los dientes de ajo, removiendo con cuidado hasta que las verduras se ablanden y adquieran un tono dorado suave. Incorpore el tomate en concassé y un toque de caramelo líquido para suavizar la acidez, removiendo constantemente. Añada un chorrito de ginebra y, cuando se evapore, la ralladura de chocolate negro. Retire del fuego y triture el sofrito hasta obtener un puré uniforme.
Coloque de nuevo en la cazuela el puré junto con los lomos y cabezas de langosta, cubriendo casi por completo con agua. Lleve a ebullición suave y agregue la picada reservada, mezclando con delicadeza. Mantenga a fuego lento durante treinta minutos, evitando hervir con fuerza. Retire del fuego y deje reposar la caldereta en la nevera durante veinticuatro horas.
Al momento de servir, caliente suavemente la cazuela sin permitir que hierva, y acompañe con finas rodajas de pan seco o tostadas crujientes. Este proceso pausado garantiza un plato de sabor intenso y textura delicada, respetando la tradición menorquina y la excelencia de sus ingredientes.